domingo, 14 de julio de 2013

La realidad supera a la ficción


Muchas veces me he planteado escribir historias sobre cosas inventadas por mí; historias imaginarias para que, al ser leídas por otros, sirvan para salir durante un tiempo mínimo de esa realidad que a veces nos atormenta. El problema es que, viviendo en Caracas, las cosas que me ocurren o que leo en los periódicos diariamente sobrepasan cualquier cosa que uno se pueda imaginar. Los acontecimientos más incoherentes suceden aquí, en el lugar donde vivo.

Entonces me pregunto, ¿cómo hago para, con una historia inventada, crear algo que supere las increíbles noticias del país? ¿Cómo escribo una historia que llame más la atención que el hecho de que unos indígenas secuestraron a unos militares y luego, estos últimos, fueron condecorados por el gobierno? Es imposible.

Cada vez que intento escribir algo nuevo solo vienen a mi mente ideas relacionadas con la cotidianidad porque, para bien o para mal, no vivo en un país europeo en el que lo peor que puede suceder es que alguien se robe una bicicleta. Estamos rodeados de historias que para cualquier extranjero bien podrían ser irreales y creo que eso hay que aprovecharlo en la medida de lo posible.

He llegado a la conclusión de que no puedo separar mis pensamientos de las cuestiones sociales, políticas y económicas del país porque, como buena venezolana, la mitad de las conversaciones que tengo se basan en esos temas; no importa que tan irreal pueda sonar una noticia, pues seguramente el día de mañana aparecerá una más sorprendente y mucho menos creíble pero que, de todos modos, seguirá siendo completamente real.

Entonces tengo que agradecer haber nacido acá. Si quiero dedicarme a escribir, la situación actual me lo pone muy sencillo ya que, como dije antes, la realidad supera a la ficción.

V.

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